SOLEMNIDAD
ORACIÓN
Oh Dios, que por el misterio de Pentecostés santificas a tu Iglesia, extendida por todas las naciones; derrama los dones de tu Espíritu sobre todos los confines de la tierra y no dejes de realizar hoy en el corazón nuestro, aquellas mismas maravillas que obraste en los comienzos de la predicación evangélica. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo. Amén.
VIGILIA DE PENTECOSTÉS.-
Color rojo 🔴
CELEBRACIÓN (A):
Todo Propio; Gloria; Credo; Oración Propia; Prefacio Propio con embolismos propios; Plegaria Eucarística I o Canon Romano (Plegaria Eucarística II o III (embolismos propios); bendición solemne propia; al "Podéis ir en paz" se le añade "aleluya, aleluya."
LITURGIA DE LAS HORAS:
Todo propio.
LECTURAS DE LA VIGILIA:
Gn 11,1-9;
Ex 19, 3-8a.16-20b;
Ez 37,1-14;
Joel 3,1,15;
Sal103,1-2a.24.35c.27-28.29bc-30;
Hc 2, 1-11.
SECUENCIA
Jn 20, 19-23.
COMENTARIO A LAS LECTURAS DE LA VIGILIA DE PENTECOSTÉS:
La Vigilia de Pentecostés nos invita a contemplar la acción de Dios a lo largo de la historia de la salvación. Las lecturas muestran cómo el Espíritu Santo no aparece de improviso, sino que ha estado presente desde el principio: creando, guiando, renovando y preparando al pueblo para la plenitud de la promesa. En la primera lectura contemplamos a Dios que reúne a los pueblos y derrama su Espíritu sobre toda la humanidad. El Señor no hace distinción de personas; su amor está abierto para todos. Esto nos recuerda que la Iglesia está llamada a ser una comunidad que acoge y une, superando divisiones, egoísmos y barreras. El salmo nos lleva a reconocer que el Espíritu es fuente de vida: “Envía tu Espíritu, Señor, y renueva la faz de la tierra”. Dios continúa renovando corazones cansados, levantando a quienes han perdido la esperanza y fortaleciendo a quienes buscan seguirlo con fidelidad. En la carta apostólica vemos que el Espíritu Santo transforma el interior de la persona. No es solo una fuerza externa, sino la presencia viva de Dios que actúa en el corazón, ayudándonos a vivir como hijos de Dios y a producir frutos de amor, paz, paciencia y bondad.En el Evangelio, Jesús promete el Espíritu Santo a sus discípulos. El Espíritu será guía, defensor y fuente de fortaleza. Los apóstoles pasarán del miedo al valor, del encierro a la misión, del silencio al anuncio del Evangelio. La Vigilia de Pentecostés también es una invitación para nuestra vida: preguntarnos si estamos dejando actuar al Espíritu Santo. Muchas veces queremos caminar solos, apoyados únicamente en nuestras fuerzas. Sin embargo, el Señor nos recuerda que el verdadero discípulo necesita abrir su corazón a la gracia de Dios. Hoy la Iglesia sigue pidiendo: “Ven, Espíritu Santo; ilumina nuestra mente, fortalece nuestra fe y enciende en nosotros el fuego de tu amor para ser testigos de Cristo en el mundo.”
NOTA:
* La misa de la vigilia se utiliza en la tarde del sábado, antes o después de las primeras Vísperas del domingo de Pentecostés.
•Si no se celebra la misa de la vigilia de forma más extensa se escoge una lectura del Antiguo Testamento entre las cuatro propuestas.
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