Precisó que si bien muchos jóvenes carecen de oportunidades para lograr un empleo digno y de la posibilidad de poder prepararse técnica y académicamente, su mayor pobreza consiste en la falta de una familia estable, en la que el diálogo y el amor tengan la última palabra.
En su homilía, el religioso reiteró su rechazo a las uniones homosexuales.
“Constituye un acto de violación a los más elementales postulados de la razón el querer imponernos modelos de matrimonios y familias que carecen de toda justificación y que se enmarcan dentro del clima de degeneración generalizada que aparta a nuestra sociedad y al mundo del más elemental criterio ético. Queremos optar por un matrimonio entre un hombre y una mujer asumido como un proyecto de vida”, manifestó el purpurado.
Significó que en ese proyecto matrimonial, “queremos también integrar la sexualidad, rechazando la tendencial social que convierte esta importante dimensión humana, en instrumento exclusivo de placer a lo loco, desprovista de todo orden racional”.
El prelado se expresó en esos términos al presidir una eucaristía con motivo del Día Nacional de la Juventud, que se celebra cada 31 de enero, y en la que se recuerda a San Juan Bosco, “Padre y Maestro de los jóvenes”.
En la ceremonia religiosa participaron jóvenes de diferentes instituciones educativas y personalidades de la vida pública, entre ellos el presidente del Partido Reformista Social Cristiano (PRSC), Federico Antún Batlle, el ministro de la Juventud, Jorge Minaya, y los diputados Víctor Ito Bisonó y Víctor Gómez Casanova.
Autor: Gilberto Hernández
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