
Parolin se expresó
asi en la apertura del congreso internacional Child Dignity in the Digital
World (Dignidad del menor en el mundo digital) que se celebra hasta el 6 de
octubre en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma,
Explicó que despreciar la infancia y abusar de los niños no es
para los cristianos solo un delito, sino, como ha afirmado el papa Francisco,
un sacrilegio, una profanación de lo que es sagrado, de la presencia de Dios en
cada ser humano, además, que el abuso sexual a menores es un fenómeno inmensamente
vasto y generalizado.
Al aceptar que en las últimas décadas esta dramática realidad ha aparecido en la Iglesia católica, reconoció que han surgido hechos muy graves.
Dijo que la iglesia católica ha puesto en marucha un gran esfuerzo para acabar con estos abusos a menores, por lo que señaló debe continuar, ampliarse y profundizarse, con claridad y firmeza, para que la dignidad y los derechos de los menores sean protegidos y defendidos con mayor atención y eficacia" de lo hecho en el pasado.
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