A medio día de ayer, el cura invitó a los presentes en el local a llevar las sillas a la avenida, ubicándose en el lugar, con lo que impidieron el normal tránsito de vehículos.
La actitud del padre Carlos fue en respuesta a que policías municipales tratan de impedir que los feligreses ocupen dos de los tres carriles de dicha vía, cuando lo legal es que solo estacionen en el extremo derecho de la misma.
Hace alrededor de tres meses empleados municipales de ese departamento protagonizaron un altercado con dueños de vehículos y el padre Carlos, cuando se presentaron con grúas y confiscaron varios de los que estaban mal estacionados.
Ayer, el padre Carlos admitió que los estacionamientos ilegales se han mantenido, pero lo atribuyó a que los fieles católicos no hallan en el área lugar donde ubicar sus vehículos. La iglesia no dispone de una zona de parqueo.
El sacerdote se quejó de que, mientras los policías municipales insisten en regular los estacionamientos en las proximidades de la iglesia bajo su responsabilidad, en otros lugares, en días laborables y en el centro de la ciudad, no accionan contra quienes ocupan de manera ilegal zonas similares
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