
Cuando fallece un papa o renuncia, el gobierno provisional de la Iglesia católica pasa a manos del cardenal camarlengo, que debe administrar los bienes de la Santa Sede, ayudado por tres purpurados asistentes.
También es quien se encarga de confirmar una vez informado por el prefecto de la Casa Pontificia, de la muerte del papa, y de firmar el acta del deceso, que en caso de renuncia, sellará el apartamento del pontífice, de tomar posesión del Palacio Apostólico Vaticano y de los palacios Lateranense y de Castel Gandolfo.
Cuando el papa muere o renuncia cesan de sus cargos todos los jefes de los consejos pontificios e incluso el secretario de Estado. Sólo permanecen el camarlengo, el penitenciario mayor y el vicario para Roma.
Kevin Farrel nació en Dublín el 2 de septiembre de 1947 y ha ejercido como sacerdote en México y Estados Unidos, donde fue arzobispo auxiliar de Washington y en 2007 pasó a ser obispo de Dallas.
Comentarios
Publicar un comentario