NUESTRA
SEÑORA DEL BUEN CONSEJO es una advocación mariana que tiene su origen Italiano.
Su festividad es celebrada según el calendario litúrgico el 26 de abril,
justamente después de la fiesta de Marcos Evangelista. Según la leyenda, en
1467, durante la fiesta de la VIRGEN DEL BUEN CONSEJO se escuchó del cielo una
música angelical; un rayo de luz bajó hasta la pared del fondo de la capilla
inconclusa, las campanas repicaban, seguido todos los campanarios sonaron al
unísono las campanas. La nube se disipó poco a poco, descubriendo la pintura
que representa a la Virgen del Buen Consejo con su Hijo en brazos. En la
pequeña y bella ciudad de Genazzano (Italia), se encuentra un fresco (pintura)
de más de siete siglos de existencia, la imagen es una pintura realizada sobre
una delgada capa de estuco de 31 centímetros de ancho por 42.5 centímetros de
largo, durante la segunda guerra mundial una bomba explotó en la Basílica,
destruyendo todo el altar principal, pero la imagen de la virgen permaneció sin
daño alguno. Hasta hoy se desconoce dónde y por quién fue pintado. Pío IX
incluyó en las letanías lauretanas las palabras "Madre del Buen
Consejo", en veneración a esta advocación. Se conoce esta advocación como
patrona de Albania y de la Arquidiócesis de Pretoria. Esta advocación nos
recuerda que nuestra madre fue llena, de manera singular, del DON DE CONSEJO y
debemos recurrir a Ella para obtener este don.
¡Oh querida
Madre! Ruega a tu Divino Hijo que su Divino Espíritu, desarrolle en nuestras
almas el Don de Consejo!

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