MIÉRCOLES SANTO

              ORACIÓN

Señor, tú que no ocultaste tu rostro a insultos y salivazos,  escúchame por tu gran bondad en el día de tu favor, que estos días que quedan de esta semana santa, no te ponga precio ni te entregue como tantas veces lo he hecho; ayúdame a vivir la Pascua con panes azimo de pureza y fidelidad. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

: Evangelio del 13 de Abril del 2022.

Miércoles Santo

San Mateo 26, 14-25.

MIÉRCOLES SANTO.- Aspecto Sacerdotal del Siervo de Yahvé. 


Color morado


MISA (B): 

Propio; Oración de los Fieles Propio; Prefacio II de la Pasión del Señor; Plegaria Eucarística III; oración sobre el pueblo. 


LITURGIA DE LAS HORAS: 

Invitatorio: Salmo 94; la Salmodia se toman del miércoles II de las Semanas del Salterio y el resto del Miércoles Santo; oración sobre el pueblo. 


LECTURAS DE MISA: 

Is 50,4-9;

Sal 68,8-10.21-22.31 y 33-34 (R/: 14c y b);

Versículo (opción 2);

Mt 26,14-25. 

OFICIO DE LECTURAS: 

Jer 11,18~12,13.


NOTA: 

Hoy presenta a Jesucristo como el siervo de Yahvé su aspecto sacerdotal y en la Zona Colonial, en la Parroquia Ntra. Sra. del Carmen, va a salir Jesús Nazareno. Cristo es sacerdote se sienta a presidir el culto como Sumo Pontífice . Aquí Jesucristo está mediando para que Judas no lo entregue, dice: "En verdad os digo que uno de vosotros me va a entregar." Con estas palabras está despertando a Judas, está salvando a Judas de ser el traidor. Jesús sabía que Dios iba a proveer uno que lo enttegara. Ahí está amando hasta el extremo tratando de salvarlo antes de caer en ese delito. Ahí está Jesús intercediendo para salvarnos del pecado a Los que hemos caído y de lo que no hemos caído. Sigue dando señas para que caiga en la cuenta y dice: "El que ha metido conmigo la mano en la fuente, ese me va a entregar." Jesús lo tiene claro, no hay vuelta atrás. Por eso afirma: "El Hijo del hombre se va como está escrito de él." Pero añade: "Ay de aquel por quién el Hijo del hombre va a ser entregado. Más le valdría no haber nacido." Es un "ay" de dolor. Judas pregunta: "¿Soy yo acaso, Maestro?" Está adormecido por el influjo de las tinieblas. Pero así es como se destruye a Azazel, el demonio de la soberbia, como un cordero.

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