18 de julio
Nació hacia el año 790, en Utrecht, Holanda. Su familia fue parte de la nobleza de Frisia.
Fue educado por el clero de la iglesia de Utrecht, y recibió el sacerdocio de manos del Obispo de dicha sede. Fue conocido porque se volvió un estudioso de las Sagradas Escrituras y por sus virtudes, que puso al servicio de su amor pastoral y su predicación. Hacia el año 820 quedó libre la vacante de la sede de Utrecht a causa de la muerte del Obispo Ricfredo; entonces, el padre Federico fue elegido y ocupo ese puesto. Los primeros tiempos de su episcopado los dedicó a la villa de Utrecht. Se esforzó en devolver la paz al pueblo y desapareció los últimos restos del paganismo. Fue generoso con los pobres, hospitalario con los viajeros, sacrificado en sus visitas a los enfermos y entregado a la vida de oración. Posteriormente, recorrió todo el territorio confiado a su sede. En todas partes trabajó incansablemente en la reforma de las costumbres de sus diocesanos, y de una manera especial lo hizo en la isla de Walcheren. Se dedicó a combatir la herejía arriana muy extendida en Frisia, y poco a poco redujo el número de los herejes a la fe católica. Siendo obispo compuso una profesión de fe, una oración en honor de las tres divinas Personas; que resume la enseñanza católica sobre la Santísima Trinidad.
El 18 de julio del 838, fue apuñalado por dos asesinos cuando daba gracias al pie del altar, por haber celebrado la misa. Expiró pocos minutos más tarde, recitando el salmo 114: «Alabaré al Señor en la tierra de los vivos».

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