Por Dayvi López Vargas
El general Pedro Santana fue el máximo líder dominicano de la Primera República y el más grande guerrero contra el imperio de Haití. Santana ha sido considerado por sus contemporáneos e historiadores como un hombre de carácter y dentro de una de sus más destacadas hazañas liberales, todavía para épocas actuales, fue la de desafiar a la Iglesia Católica.
La palabra liberal hace referencia a las libertades de los pueblos y su independencia, así como a actitudes revolucionarias. Santana forzó al arzobispo a jurar a la Constitución y que la iglesia no sea un poder igual o superior al Estado, sino subordinado al Estado.
En el momento que Santana desató una crisis con la Iglesia Católica, agotaba su segundo período de Gobierno. Donde acusó a Buenaventura Báez de los peores crímenes. La iglesia era pro Báez porque este expresidente le había ofrecido gran parte del presupuesto nacional. Santana le quitó los privilegios.
La iglesia estaba dirigida por Arzobispo Tomás de Portes e Infante quien le pedía a Santana que le devolviera gran parte de los bienes incautados a los haitianos; Santana quería que estos fueran patrimonio nacional y no de la iglesia. También el papa ante dicha actitud le envió una carta al presidente Santana.
La histórica polémica entre un presidente y el máximo representante de la iglesia en el país inició por haberle dicho a Santana que él (Portes) era el representante de Dios en estas tierras. El general Santana le expresa: «Señor Arzobispo, son las que el Presidente de la República ha jurado ante la Nación guardar y hacer guardar, cumplir y hacer cumplir. El país está en anarquía, porque los poderes se confunden… Así yo lo he llamado a Ud. para que ante el Congreso Nacional jure la Constitución del Estado».
El señor arzobispo dijo que no juraba a «leyes inocuas» y que eran herejes los que actúen así. El líder revolucionario le contestó: “No señor arzobispo, yo procedo por mí; a mí no me influye nadie… Si herejes son los que no piensan como usted, todos seremos herejes, pero usted está en la obligación de jurar la constitución política del Estado”.
Y dice el arzobispo: “No señor, yo no juro esa Constitución maldita, esa Constitución herética, me embarcaré primero”. Santana responde: “No, no señor arzobispo, yo no lo embarco a usted… Aquí tiene usted”, entregándole el pasaporte y mostrándole un barco para que abandone el país.
Después del altercado, Santana le dice: "Yo siempre he sido y soy muy religioso, muy católico… El clero amenaza alterar (la tranquilidad), y es mi deber adoptar una medida que salve al país".
El Arzobispo Portes se retiró del Congreso, y Santana continuó: "El Clero no debe tener ninguna participación en los asuntos del Estado. . . Y entre nosotros, por qué han de excederse de sus facultades los sacerdotes. . . Prometo yo hacer cumplir las leyes del Estado".
El anciano Arzobispo cedió ante la fuerza y salió del lugar perturbado. El 4 de abril de 1853, el Dr. Portes e Infante, juró
la Constitución en acto solemne en la Catedral, representado por
el Pbro. António Gutiérrez, ahora Segundo Vicario General, y
que había sido vicepresidente de la Asamblea Constituyente de
1844.
Luego, el Presidente Pedro Santana dispuso la suspensión del decreto en virtud del cual había autorizado la expulsión del país del Arzobispo de Santo Domingo, Monseñor Portes e Infante y los presbíteros Gaspar Hernández, Elías Rodríguez y José Elías Peña.
Se pregunta uno, ¿existe Constitución «maldita» y «herética» o existen malditos anarquistas que no quieren acatar las leyes?(Entendemos que no hay leyes malditas, maldita es la anarquia y privilegios).
Uno de los sacerdotes más atacados en esta ocasión, por ser «baecista», el Dr. Elías Rodríguez, siendo Cura Párroco de La Vega, había pronunciado el discurso del 22 de diciembre de 1844, cuando se juró la Constitución, y dijo: «Los mandatarios de la Nación han satisfecho a sus deberes resolviendo en la Constitución Dominicana las cuestiones más importantes de la felicidad
del pueblo, y constituyendo el edificio social sobre los sólidos Fundamentos de la Religión, de la Moral y de la Justicia».
A partir de estas acciones de Santana, iniciaron soterradamente conspiraciones para que Báez asumiera la jefatura de la nación como así ocurrió y toda la ira fue contra Santana hasta luego ser expulsado por Báez del país. Báez había prometido darles gran parte del presupuesto nacional. (Báez por sus ambiciones de poder era capaz de todo).
Estos sacerdotes fueron los que presionaron a Santana a que expulsara a Juan Pablo Duarte del país y los que se encargaron de excomulgarlo. Luego de que fue desterrado (Santana), al igual que Duarte, abraza la masonería.
En épocas modernas ningún líder ha hecho que la iglesia pague impuestos, cuando la misma Biblia llama a pagar impuestos. Pedro Santana pasa a la historia como un valiente buscando la distribución de las riquezas contra la oligarquía y el elitismo político religioso de la época.
En el pasado como en la actualidad el Estado no puede crear privilegios fiscales que prohíbe la Constitución. En aquella época ni ahora, ningún pastor o padre está por encima de las leyes. Las iglesias deben dar el ejemplo ante sus feligreses…

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