VIENE EL SEÑOR
Este Domingo I de Adviento se llama "viene el Señor" y hay un dato en el Salmo de la Liturgia de la Palabra en la Eucaristía que es de tomarle importancia. Es esta: "Vamos a la casa del Señor" (Sal 121,2b). También lo dice la epístola: "Ahora nuestra salvación está más cerca que cuando empezamos a creer."
¡Hermanos, viene el Señor! La salvación está más cerca.
De muchas cosas nos tiene que salvar. El Señor viene. Viene a salvarnos.
¿De qué nos va a salvar el Señor?
Nos salvará de la tristeza, de la desesperación, de vivir la vida para solo ganar dinero. Nos va a salvar de la depresión, de la sensación de fracaso, de sentir que la vida no tiene sentido.
Nos va a salvar de la desesperanza.
Levantémonos y obedezcamos al profeta que dice: "Casa de Jacob, ven, caminemos a la luz del Señor." Seamos ese que es llevado por el sendero de la vida y no seamos al que es dejado. Que podamos decir: "Me llaman para que no siga sentado en el polvo contando monedas o tejiendo el pálido lienzo de las horas.
Vamos, celebremos este domingo, que viene el Señor y viene, no a condenar, a salvar.
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