20 de noviembre
Nació el 19 de abril de 1127 en la ilustre y real casa francesa de los Valois.
A temprana edad renunció a sus posesiones y se retiró a un denso bosque en la Diócesis de Meaux, donde se entregó a la oración y la contemplación. En su retiro fue acompañado por San Juan de Matha, quien le propuso el proyecto de fundar una orden para el rescate de los cautivos. Después de ferviente oración, Félix en compañía de John partió para Roma y llegó al comienzo del pontificado de Inocencio III. Levaban cartas de recomendación del Obispo de París, y el nuevo papa los recibió con la mayor benevolencia y los hospedó en su palacio. El proyecto de fundar la orden fue considerado en varios cónclaves solemnes de cardenales y prelados, y el papa, después de ferviente oración decidió que estos hombres santos fueron inspirados por Dios, y erigidos para el bien de la Iglesia. Solemnemente confirmó su orden, a la que llamó Orden de la Santísima Trinidad para la Redención de los Cautivos. El Papa comisionó al Obispo de París y al Abad de San Víctor para redactar una regla para la institución, la cual fue confirmada por el Papa, el 17 de diciembre de 1198. Félix regresó a Francia para establecer la orden. Fue recibido con gran entusiasmo, y el Rey Felipe Augusto autorizó el instituto en Francia y lo patrocinó con notables beneficios. San Félix permaneció en Francia para ocuparse de los intereses de la congregación. En París fundó el convento de San Maturino.
Félix, a pesar de su avanzada edad, administró la provincia francesa y la casa madre de la orden en Cerfroid. Allí murió, a los ochenta y seis años de edad, el 4 de noviembre de 1212. Fue canonizado (por aprobación de culto) a la vez que San Juan de Mata, el 21 de octubre de 1666, bastante tardíamente. En 1679 su memoria litúrgica la trasladó Inocencio IX al 20 del mismo mes, extendiendo su memoria a toda la Iglesia.

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