DOMINGO XVI DEL TIEMPO ORDINARIO



                

                   ORACIÓN 


Haz, Señor, que sea siempre de conducta irreprensible, que te hospede en mi corazón, escuchando tu palabra, que practique la justicia y no calumnie con mi lengua ni haga mal al prójimo, pará que así merezca hospedarme en tu tienda y habitar contigo en tu monte santo, por los siglos de los siglos. Amén.

[8:51 a.m., 19/7/2025] Jose Luis Ogando: DOMINGO XVI DEL TIEMPO ORDINARIO.-  


Color verde

 

MISA (A): Propio; Gloria; Credo; Oración de los Fieles Propio; Prefacio Dominical IX; Plegaria Eucarística III.


LITURGIA DE LAS HORAS: 

Invitatorio: Salmo 99; en el Oficio de Lectura: Te Deum; Domingo IV del Salterio y Domingo de la semana XVI del Tiempo Ordinario.


LECTURAS BÍBLICAS: 

Gén 18,1-10a;

Sal 14,2-3a.3bc-4ab.5 (R/: 1b);

Col 1,24-28;

Aleluya: cf. Lc 8,15;

Lc 10,38-42.

OFICIO DE LECTURA: 

Año 1:

2 Sam 15, 7-14. 24-30; 16, 5-13: Rebelión de Absalón y huída de David.

Patrística:

Comienza la carta de san Ignacio de Antioquía, obispo y mártir, a los Magnesios

(Cap. 1, 1-5.2: Funk 1. 191-195)

ES NECESARIO NO SÓLO LLAMARSE CRISTIANOS, SINO SERLO EN REALIDAD.


COMENTARIO A LA LECTURAS DE LA MISA:

El evangelio de Marta y María es atrayente y rezuma una gran ternura. Las dos mujeres querían agradar extraordinariamente al 

Señor. Una, sentada a sus pies, escucha embelesada las palabras de Jesús; la otra permanece ajetreada para servir al Señor. Tanto, que, ante el Señor, reprocha a su hermana que no le ayuda. No tendría ningún sentido (como en la exégesis secular) sacar ninguna conclusión sobre la superioridad de la vida contemplativa a la vida activa. Sin embargo, resultaría absurdo negar que Jesús, suave y delicadamente, amonesta a Marta ya que María ha escogido «la parte mejor». Ambas cosas son necesarias, pero Jesús indica un orden. Primero, ambas deberían escuchar al Señor y, segundo, ambas también deberían servir al Señor. Una cosa y otra se debe hacer. Las palabras a Marta son preciosas: «Marta, Marta, andas inquieta y preocupada con muchas cosas; sólo una es necesaria». ¿Cuál es esa cosa necesaria? Amar a Dios por encima de todo y servirle de todo corazón. El evangelio enseña a la Iglesia que la acción apostólica debe ser fruto de la contemplación, también es verdad el otro principio: ecclesia in actione contemplativa. De lo contrario todo es activismo. María, en el pasaje del evangelio, queda como una figura de la Iglesia oyente de la Palabra.

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