MARTES XVI DEL TIEMPO ORDINARIO.- Fiesta de Santa María Magdalena

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Color blanco


Más allá de los problemas de identificación con las diversas mujeres que en los evangelios llevan el nombre de María, queda claro que ella fue testigo de cerca de la pasión y sepultura del Señor, así como también de la gloria de su resurrección. La fe, en el Nuevo Testamento, es recibida y divulgada principalmente por las mujeres, tanto en el advenimiento del Mesías (Isabel, María, Ana), como en la pasión, muerte y resurrección de nuestro Señor. Las mujeres fieles hasta el final en contraste con los discípulos que lo abandonaron.Entre ellas, y la primera, María Magdalena. Ella inicia una lista innumerable de mujeres que aparecen en el Nuevo Testamento y que siguen en la vida y en la historia de la Iglesia. Ellas, junto -y de manera particular y única- con la Virgen, se convierten en un paradigma del seguimiento de Jesús y recuerdan que la Iglesia es «esposa y madre».


MISA (C):

Propio de la Fiesta, Gl, Pf de los Santos; Oración de los fieles de la Fiesta, Plegaria Eucarística III; Bendición Solemne, no 25.


LITURGIA DE LAS HORAS: 

Antifona del Salmo 94: Aclamemos al Señor, en esta fiesta de santa María Magdalena. Común de las santas mujeres, después se vuelve al día 22 de Julio, salmo y cánticos se toman del primer domingo I del Salterio. Antifona propia de la fiesta. La primera lectura se hace del común de las santas mujeres y la segunda de la Fiesta. Hora Intermedia del Lunes de la cuarta semana del salterio,Víspera de la Fiesta; Los Salmos y el Cántico del común de las santas mujeres.


LECTURAS DE MISA: 

Cant 3,1-4;

Sal 62,2.3-4.5-6.8-9 (R/.: Cf. 2b);

Jn 20,1-2.11-28.

OFICIO DE LECTURAS:

Lectura Bíblica:

Col 3, 1-17: Vuestra vida está oculta con Cristo en Dios.

Patrística:

De las homilías de san Gregorio Magno, papa, sobre los evangelios: Ardía en deseos de Cristo, a quien pensaba que se lo habían llevado.


COMENTARIO A LA LECTURAS DE LA MISA:




La primera lectura es muy adecuada: María Magdalena, que sólo cede en gloria a la Madre de Dios, conoció a Cristo en su humanidad glorificada; si lo conoció en la carne, ahora ya no lo conoce más así, sólo lo puede conocer glorificado en su resurrección. Para ella, Cristo ya no es el maestro que contempló crucificado y sepultado, ahora para ella es «el Señor», que ha visto resucitado. La resurrección del Señor es para María Magdalena (como para toda la Iglesia) un cambio abrupto e inimaginable. De repente, todo ha cambiado: «Él vive».El salmo 62 («Oh Dios, tú eres mi Dios») expresa el deseo de la esposa (la Iglesia), que quiere contemplar el rostro del esposo, su Señor. El primer verso del salmo, «por ti madrugo», evoca el claroscuro de la madrugada de Pascua, cuando María Magdalena va al sepulcro. Es allí donde el Señor la llama por su nombre y ella lo reconoce. El Resucitado la insta a no retenerle, porque, subiendo al Padre, él ya pertenece a todos, pertenece a sus hermanos (es la única vez que el Señor llama a los discípulos «hermanos»). A ellos debe ir a anunciar lo visto y lo dicho por el Señor. Así ella se convierte en «apóstol de los apóstoles» (apostola apostolorum), la primera en anunciar a Cristo resucitado.


CALENDARIOS PARTICULARES:


MAO-MONTE CRISTI: 

El 47°aniversario de la ordenación presbiteral de Mons. Diómedes Espinal de León, obispo. 


BÍBLICOS: 

Memoria de Santa Síntiques de Filipos (blanco).


DOMINICOS: 

Memoria del Beato Agustín de Biella Fangi, presbítero (blanco).

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