VIERNES DESPUÉS DE CENIZA


                  ORACIÓN


Señor Dios y Padre, dame tu espíritu para someter mi vida a tu voluntad, dame un corazón quebrantado y humillado, para abrir mis prisiones injusta, partir mi pan con el hambriento, hospedar a los pobres, visitar a los enfermos y a los presos y no cerrarme a mi propia carne. Por Cristo nuestro Señor. Amén.

VIERNES DESPUÉS DE CENIZA.-   


Color morado 🟣 


Día de Abstinencia 


MISA (D): 

De la Feria; Oración de los Fieles Propio; Prefacio III de Cuaresma; Plegaria Eucarística de la Reconciliación I (sin prefacio); oración ad libinum sobre el pueblo. 


LITURGIA DE LAS HORAS: 

 Invitatorio: Salmo 94; el Oficio de Lectura se hace del viernes después de Ceniza; la Salmodia con sus antífonas del viernes IV de las Semanas del Salterio y el resto del viernes después de ceniza. 


LECTURAS DE MISA: 

Is 58,1-9a;

Sal 50,3-4.5-6ab.18-19 (R/: cf. 19,5cd);

Versículo: cf. Am 5,14;

Mt 9,14-15. 

OFICIO DE LECTURAS: 

Año 2: Éx 2,1-22. 

NACIMIENTO y HUIDA DE MOISÉS.

Patrística: 

De las Homilías del Pseudo-Crisóstomo (Suplemento, Homilía 6 sobre la oración: PG, 64, 462-466);


COMENTARIO A LAS LECTURAS DE LA MISA: 

Los viernes de Cuaresma son marcadamente penitenciales.

Isaías, en la primera lectura, integra la práctica del ayuno a la justicia y la Misericordia. En el evangelio el Señor nos enseña que el ayuno de la nueva alianza va unido a su persona y a su destino. Los cristianos deben ayunar porque el esposo ha sido arrebatado, sin embargo, también deben dejar de ayunar y hacer fiesta porque ha resucitado. De ningún modo pueden guardar luto mientras el esposo está con ellos. La vida eclesial es lucha y fiesta, Cuaresma y Pascua, como un continuum. El salmo es el Miserere. Lo único que puede ofrecer la Iglesia estos días es «un corazón quebrantado y humillado».


NOTA: 

«El tiempo de Cuaresma esta ordenado a la preparación de la celebración de Pascua. En efecto, la liturgia cuaresmal dispone a la celebración del misterio pascual, tanto a los catecúmenos, haciéndolos pasar por los diversos grados de la iniciación cristiana, como a los fieles, que recuerdan el bautismo y hacen penitencia» (Normas Universales sobre el Año Litúrgico y el Calendario, núm. 27).

El tiempo de Cuaresma discurre desde el Miércoles de Ceniza hasta la misa de la cena del Señor del Jueves Santo, exclusive. No obstante, el nombre de este tiempo litúrgico proviene de los cuarenta días penitenciales que distan desde ese miércoles hasta la Vigilia Pascual de la noche de Pascua, excluyendo los domingos. El evangelio de san Mateo (6, 1-6. 16-18) que leemos cada año el Miércoles de Ceniza, al comenzar la Cuaresma, nos ofrece las tres «armas» para luchar el combate cuaresmal: oración, ayuno y limosna; y llevar a cabo nuestra conversión en las tres dimensiones relacionales de la persona: Dios, uno mismo, los demás.

- Intensificar la oración, afianza nuestra relación con Dios.

- El ayuno nos hace capaces de abrir los ojos y de esponjar el corazón, nos hace más libres para seguir a Jesús dejando de lado aquello que nos lo dificulta.

- Compartir por medio de la limosna dinero, cosas, tiempo, etc. nos hace estar atentos a las necesidades de los otros.

De modo que, tal y como reza el prefacio I de Cuaresma, anhelemos la celebración de la Pascua, con el gozo de habernos purificado, para que por la celebración de los acontecimientos salvíficos que nos dieron nueva vida, lleguemos a ser con plenitud hijos e hijas de Dios.


CALENDARIOS PROPIOS:


Orden de San Juan de Jerusalén: Dedicación de la Iglesia Mayor de la Orden (F).


Dominicos: Beato Constancio de Fabriano, presbítero, o beata Julia Rodzinra, mártir (conm.).

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