Domingo IV del Tiempo de Pascua (Ciclo A)

 


En este cuarto domingo del Tiempo de Pascua, la Iglesia nos presenta a Jesús como el Buen Pastor y la Puerta de las ovejas. Este pasaje nos invita a profundizar en nuestra relación con Cristo y a reconocer su voz en medio de tantas voces que encontramos en el mundo.


1. Jesús, el Pastor verdadero


Jesús utiliza la imagen del pastor, muy conocida en el pueblo de Israel. A diferencia de los ladrones o extraños, el verdadero pastor entra por la puerta, conoce a sus ovejas y ellas reconocen su voz. Aquí, Cristo se revela como aquel que no engaña ni obliga, sino que llama personalmente y guía con amor.


Esto nos enseña que la fe no es algo impersonal. Dios nos conoce por nuestro nombre, sabe nuestra historia y se interesa profundamente por cada uno. En medio de tantas influencias (redes sociales, amistades, ideologías), el cristiano está llamado a discernir: ¿qué voz estoy escuchando?


2. “Yo soy la puerta”


Jesús afirma claramente: “Yo soy la puerta”. No dice que es una puerta más, sino la única que conduce a la salvación. Entrar por Él significa vivir según su palabra, confiar en su enseñanza y seguir su ejemplo.


En la práctica, esto implica:

Buscar a Cristo en la oración.

Escuchar su voz en la Palabra de Dios.

Participar en los sacramentos, especialmente la Eucaristía.

Cristo es la puerta que nos lleva a una vida plena, segura y verdadera.


3. Vida en abundancia


Jesús declara: “Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia”. Esta “vida abundante” no se refiere solo a lo material, sino a una vida llena de sentido, paz, amor y esperanza.


Muchos jóvenes hoy buscan esa plenitud en caminos equivocados: placer inmediato, relaciones superficiales o decisiones impulsivas. Sin embargo, solo Cristo puede llenar el corazón humano de manera auténtica.


4. Aplicación a la vida


Este Evangelio nos invita a hacernos algunas preguntas concretas:


¿Reconozco la voz de Jesús en mi vida diaria?


¿Estoy siguiendo al Buen Pastor o me dejo llevar por otras voces?


¿Estoy entrando por la puerta que es Cristo o busco caminos fáciles?


Seguir a Jesús implica confianza, obediencia y una relación viva con Él.


5. Un llamado a la confianza


En este Tiempo Pascual, donde celebramos la victoria de Cristo sobre la muerte, somos llamados a confiar plenamente en Él. El Buen Pastor no abandona a sus ovejas; Él las guía, las protege y las conduce a la vida eterna.


Evangelio según San Juan 10, 1-10


En aquel tiempo, 

Jesús dijo a los fariseos:


«Les aseguro que el que no entra por la puerta en el corral de las ovejas, sino trepando por otro lado, es un ladrón y un asaltante. El que entra por la puerta es el pastor de las ovejas. El guardián le abre y las ovejas escuchan su voz. Él llama a las suyas por su nombre y las hace salir. Cuando ha sacado todas las suyas, va delante de ellas y las ovejas lo siguen, porque conocen su voz. Nunca seguirán a un extraño, sino que huirán de él, porque no conocen su voz».

Jesús les hizo esta comparación, pero ellos no comprendieron lo que les quería decir.

Entonces Jesús prosiguió:

«Les aseguro

que Yo soy la puerta de las ovejas.

Todos aquellos que han venido antes de mí 

son ladrones y asaltantes,

pero las ovejas no los han escuchado.

Yo soy la puerta.

El que entra por mí se salvará; podrá entrar y salir,

y encontrará su alimento.

El ladrón no viene

sino para robar, matar y destruir.

Pero Yo he venido

para que las ovejas tengan Vida,

y la tengan en abundancia».


Palabra del Señor.

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