ORACIÓN
Dios Padre misericordioso y eterno, que yo te obedezca a ti antes que a los hombres, tú siempre estas cerca de mícuando estoy atribulado, de todos los males que he sufrido, de todo Señor me has librado, ayúdame a creer cada día en tu Hijo, para poseer la vida eterna. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo. Amén.
JUEVES II DEL TIEMPO DE PASCUA.-
Color blanco ⚪
MISA (E):
Propio; Oración de los Fieles Propio; Prefacio de Pascual III; Plegaria Eucarística III; a las palabras de despedida "Podéis ir en paz" y su a respuesta se añade "Aleluya, aleluya."
LITURGIA DE LAS HORAS:
Invitatorio: Salmo 94; El Himno propio del Jueves de Pascua; los Salmos con sus antífonas se toman del Jueves II del Salterio y el resto del del Jueves II del Tiempo de Pascua.
LECTURAS DE LA MISA:
Hch 5, 27-33;
Sal 33, 2. 9. 17-20;
Aleluya Jn 20, 29;
Jn 3, 31-36.
OFICIO DE LECTURAS:
AÑO 2:
Hechos de los apóstoles 7, 1-16 COMIENZO DEL DISCURSO DE ESTEBAN SOBRE LA HISTORIA DE LOS PATRIARCAS
PATRÍSTICA:
De los Tratados de san Gaudencio de Brescia, obispo (Tratado 2: CSEL 68, 30-32) EL DON DE LA NUEVA ALIANZA QUE NOS DEJÓ EN HERENCIA
COMENTARIO A LAS LECTURAS DE LA MISA:
En el evangelio se lee: «El Padre ama al Hijo y lo ha puesto todo en sus manos». En este «todo» debemos incluir nuestras existencias, la hora presente de la Iglesia y del mundo. Todo está en manos de Jesús, el Señor, por tanto, todo está en buenas manos. Él es <<el que viene de lo alto, el que viene del cielo y el que da testimonio de lo que ha visto y ha oído» (en su oración). Él también da «el Espíritu sin medida>>> porque nunca hay medida ni raquitismo en el amor. <<Los que creen en el Hijo tienen la vida eterna» (Dios mismo) ya en este mundo, ahora. En el pasaje de los Hechos vemos que la la predicación predicación de la resurrección no depende de los apóstoles, sino del mismo Espíritu que la impulsa: con razón deben «obedecer a Dios antes que los hombres». Los que les escuchaban no querían sentirse culpables de la muerte de Jesús. Sin embargo, ellos afirman sin ambages: «Testigos de esto somos nosotros y el Espíritu que da a los que le obedecen». Obedecer a Dios es obedecer a la verdad, dejarse conducir por el «Espíritu de verdad» (Jn 14, 17). Sólo entonces el corazón se abre a la purificación del verdadero arrepentimiento y, con ello, a su curación (liberación).
CALENDARIOS PROPIOS:
Palencia: Santo Toribio de Astorga, obispo
Trinitarios: San Benito José Labre (MO).
Astorga: San Fructuoso de Braga, obispo (ML).

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