VIERNES III DEL TIEMPO DE PASCUA

 


                   ORACIÓN 


Señor, creo que eres el alimento verdadero para mi vida. aumenta mi fe para recibirte con amor y pureza de corazón, haz que al participar de ti, permanezca siempre unido a ti, que tu Cuerpo y tu Sangre me fortalezcan, me transformen y me conduzcan a la vida eterna. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo. Amén.

VIERNES III DEL TIEMPO DE PASCUA.- San Fidel De Sigmaringa, Presbítero y Mártir, Memoria Libre.


Color blanco ⚪ 


MISA (E): 

Propio; Oración de los Fieles Propio; Prefacio de Pascual V; Plegaria Eucarística III; a las palabras de despedida "Podéis ir en paz" y su a respuesta se añade "Aleluya, aleluya." 


LITURGIA DE LAS HORAS: 

Invitatorio: Salmo 94; El Himno propio del Viernes de Pascua; los Salmos con sus antífonas se toman del Viernes III del Salterio y el resto del del Viernes III del Tiempo de Pascua.


LECTURAS DE LA MISA: 

Hch 9, 1-20;

Sal Sal 116, 1. 2;

Aleluya Jn 6, 56;

Jn 6, 51-59.

OFICIO DE LECTURAS: 

AÑO 2:

Hch 10, 34-11, 4. 18

VENIDA DEL ESPÍRITU SANTO SOBRE CORNELIO.

PATRÍSTICA:

De los sermones de san Efrén, diácono

(Sermón sobre nuestro Señor, 3-4. 9: Opera, edición Lamy, 1, 152-158. 166-168)

LA CRUZ DE CRISTO, SALVACIÓN DEL GÉNERO HUMANO


COMENTARIO A LAS LECTURAS DE LA MISA:

En el capítulo 9 de los Hechos aparece ya la 

figura del apóstol Pablo. Lo primero, en la lectura de hoy, es su conversión. Cristo resucitado sale a su encuentro en el camino de Damasco. La luz fulgurante del Señor ciega a Saulo. Lo ciega por exceso, tal es la cantidad y fuerza de esta luz. «Recobra la vista» 

cuando recibe la luz de la fe por el bautismo, es decir, cuando es capacitado para 

acogerla y asumirla.

En el texto evangélico, los judíos se preguntaban: «¿Cómo puede danos a comer ese su sangre?» Ellos «murmuraban», nosotros (la Iglesia) no podemos murmurar porque sabemos todo lo que ha hecho el Señor para darnos su cuerpo y su sangre: entregar sin 

reservas su vida en la cruz. Y los cristianos sabemos que su pan es «verdadera» comida y su sangre «verdadera» bebida, sin ningún ápice de simbolismo, sino desde el realismo dogmático de la transubstanciación. Si 

no fuese verdadera, no sería posible la inhabitación trinitaria que se realiza cuando 

un cristiano recibe la sagrada eucaristía. La 

eucaristía es comunión con Cristo: «Habita 

en mí y yo en él». La preciosa expresión «el 

que come vivirá por mí», se puede traducir también «para mí». Es decir, el cristiano vive por Cristo y para Cristo. Él vive por el Padre. Así termina Jesús su enseñanza sobre el pan de vida en la sinagoga de Cafarnaún.



CALENDARIOS PROPIOS:


S: HH. de Belén: Santo Hermano Pedro de San José Betancourt 

(S). Tenerife: (F).


Religiosas del Buen Pastor: Santa María Eufrasia Pelletier, religiosa (S). Unión de Nuestra Señora de la Caridad: (MO).

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