​COMUNIDAD EVANGÉLICA EN EL GRAN SANTO DOMINGO ENCIENDE LAS ALARMAS: EXIGE AL GOBIERNO MEDIDAS CONTRA LA OLA DE VIOLENCIA Y "DEJAR LA POLITIQUERÍA"



​SANTO DOMINGO ESTE. – Enérgicos y profundamente preocupados, los principales líderes de la comunidad evangélica dominicana lanzaron un fuerte llamado de atención al Poder Ejecutivo y a las autoridades municipales del Gran Santo Domingo, exigiéndoles la implementación inmediata de políticas públicas reales para erradicar la proliferación de hechos violentos y feminicidios que han golpeado al país en los últimos meses.

​Un reclamo contundente desde el Gran Santo Domingo

​Durante un concurrido desayuno de oración por la nación y la familia celebrado en la capital, los representantes de la comunidad de fe manifestaron su alarma ante las alarmantes cifras de criminalidad y violencia intrafamiliar registradas en el primer cuatrimestre del año.

​Los líderes espirituales fueron enfáticos al señalar el estancamiento de las gestiones gubernamentales en materia de seguridad ciudadana en las demarcaciones de la provincia de Santo Domingo. En un mensaje directo hacia las esferas del poder, urgieron a los encargados de establecer el orden público a ejercer sus funciones con firmeza, aplicando regímenes de consecuencias estrictos y despojando las estrategias de seguridad del debate electoral.  

​"Tienen que dejar la politiquería. Quienes van al gobierno tienen que cumplir su función. Vemos alcaldes que no quieren poner el orden en las ciudades y agentes policiales que, en muchas ocasiones, se sienten atados de manos ante la delincuencia", manifestaron voceros del liderazgo evangélico durante el encuentro.  

​Un llamado integral que une la economía y la familia

​Esta postura se suma a las recientes declaraciones del Consejo Dominicano de Unidad Evangélica (CODUE), liderado por el pastor Feliciano Lacen, entidad que ha venido insistiendo formalmente ante el gobierno central para que el cacareado crecimiento macroeconómico del país no se quede en estadísticas técnicas, sino que se traduzca en un bienestar real, equidad social y en mejoras salariales que alivien la mesa de cada familia en los barrios del Gran Santo Domingo.  

​Para la comunidad cristiana, la solución a la descomposición social no radica únicamente en el despliegue policial, sino en un esfuerzo unificado donde el Estado respalde los planes sociales orientados a la estructura familiar, rescatando las normas, los límites y los valores morales desde el hogar para frenar el luto en las calles dominicanas.

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