MIÉRCOLES VII DEL TIEMPO DE PASCUA



                     ORACIÓN


Dios Padre misericordioso, en este día te doy gracias porque me has apartado del mundo, dame tu Espíritu para anunciar la buena noticia de la resurrección a los que están en el mundo, te pido que me guarde del maligno y me conserve en la unidad, fruto de la entrega pascual de tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.

[6:46 p.m., 19/5/2026] Jose Luis Ogando: MIÉRCOLES VII DEL TIEMPO DE PASCUA.- San Bernardino de Siena, Presbítero, Memoria Libre.


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MISA (E): 

Propio; Oración de los Fieles Propio; Prefacio III de Pascua ; Plegaria Eucarística II; a las palabras de despedida "Podéis ir en paz" y su a respuesta se añade "Aleluya, aleluya." 


LITURGIA DE LAS HORAS: 

Invitatorio: Salmo 94; El Himno propio del Miércoles de los Textos Comunes después de la Ascensión del Señor; los Salmos con sus antífonas se toman del Miércoles III del Salterio y el resto del del Miércoles VII del Tiempo de Pascua.


LECTURAS DE LA MISA: 

Hch 20, 28-38

Sal 67, 29-30. 33-36c;

Aleluya Sal 67, 29-30. 33-36c;

Jn 17, 1b. 11b-19.

OFICIO DE LECTURAS: 

AÑO 2:

Hechos de los Apóstoles 27, 1-20

VIAJE DE PABLO POR MAR HACIA ROMA

PATRÍSTICA:

De la Constitución dogmática Lumen gentium, sobre la Iglesia, del Concilio Vaticano II

(Nn. 4. 12)

La misión del Espíritu Santo en la Iglesia.


COMENTARIO A LAS LECTURAS DE LA MISA:

En la primera lectura, el final del discurso de Pablo a los presbíteros de Éfeso en Mileto y su adiós. El relato conmueve: oran conjuntamente, se dan el ósculo de la paz y «lo acompañan hasta la embarcación». De las palabras de Pablo hay que resaltar éstas: «Tened cuidado de vosotros y de todo el rebaño sobre el que el Espíritu Santo os ha puesto como guardianes para pastorear la Iglesia, que él adquirió con la sangre de su propio Hijo». La densidad teológica y ministerial de esas palabras es extraordinaria. También Pablo transmite una perla, una palabra del mismo Señor fuera de los evangelios: «Hay más dicha en dar, que en recibir».En la oración sacerdotal, el Señor reza por los discípulos. Pide al Padre que los guarde en la unidad del amor, fundamentada en la unidad trinitaria misma, y que no los retire del mundo (un mundo que deben evangelizar), aunque deben ser. salvaguardados del mundo (que les odiará) y del maligno. Ellos «están en el mundo», pero «no son» de él (en sentido joánico). Tal como el Padre le ha enviado, también Jesús les envía y se consagra a símismo para que ellos «sean consagrados en la verdad».


CALENDARIOS PROPIOS:


Familia Franciscana: San Bernardino de Siena, presbítero (MO).

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