SAN PABLO VI, PAPA

             ORACIÓN 


Dios nuestro, que confiaste la conducción de tu Iglesia al bienaventurado papa Pablo VI, apóstol valiente del Evangelio de tu Hijo; concédenos que, iluminados por sus enseñanzas, colaboremos con el crecimiento de la civilización del amor en el mundo. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por 

VIERNES VIII DEL TIEMPO ORDINARIO.-

San Pablo VI, Papa, Memoria Libre.


Color verde 🟢


MISA (E): 

De la Feria, de la Memoria, Votiva o por Diversas Necesidades; Oración de los Fieles XXI; Prepfacio Común VII; Plegaria Eucarística II.


LITURGIA DE LAS HORAS: 

Invitatorio: Salmo 94; el Oficio de Lectura se hace del Viernes VIII del Tiempo Ordinario; todo se hace del Viernes IV de la semana del Salterio.


LECTURAS DE LA MISA: 

1 Pe 4, 7-13;

Sal 95, 10-13;

Aleluya: Cf. Jn 15, 16;

Mc 11, 11-25.

OFICIO DE LECTURA: 

Año 2: 

Segunda Carta a los Corintios 11, 30—12, 13

EL APÓSTOL SE GLORIA DE SU DEBILIDAD

PATRÍSTICA:

 Del Tratado de san Ambrosio, obispo, Sobre los misterios.

(Núms. 43. 47-49: SC 25 bis, 178-180. 182)

INSTRUCCIÓN DE LOS RECIÉN BAUTIZADOS SOBRE LA EUCARISTÍA


COMENTARIO A LAS LECTURAS DE LA MISA:

Jesús entra en Jerusalén y realiza dos acciones muy significativas: la maldición de la higuera estéril y la expulsión de los vendedores del templo. Ambos hechos están unidos por un mismo mensaje: Dios espera frutos verdaderos de fe, justicia y conversión.

La higuera llena de hojas, pero sin frutos, representa una religión que aparenta vida exterior, pero que carece de amor, obediencia y sinceridad. Jesús no busca solo prácticas externas o palabras bonitas; Él desea corazones que produzcan frutos de bondad, misericordia y fidelidad. Luego, al entrar en el templo, Jesús expulsa a quienes habían convertido la casa de Dios en un lugar de comercio e injusticia. El templo debía ser un espacio de oración y encuentro con el Señor, pero muchos habían olvidado su verdadero sentido. Este gesto de Jesús nos invita también a revisar nuestra propia vida, porque nuestro corazón es templo de Dios y debe estar limpio de egoísmo, odio y pecado. Finalmente, Jesús enseña sobre la fuerza de la fe y el poder del perdón. La oración confiada puede mover montañas cuando nace de un corazón que cree verdaderamente. Pero también recuerda que no puede haber auténtica oración si guardamos rencor contra los demás. El perdón abre el corazón a la gracia de Dios. Este Evangelio nos llama a dar frutos auténticos de vida cristiana, a purificar nuestro corazón y a vivir una fe acompañada de oración, confianza y perdón.


CALENDARIOS PROPIOS:


Urgel: San Justo, obispo (MO). Solsona: (ML).


Salesianos: Beato José Kowalski, presbítero y mártir (MO). Salesianas: (ML). 


Familia Paulina: San Pablo VI, papa (MO).


Jaca: Santos Voto y Félix, y compañeros, eremitas del Valle de Atarés (ML).


Tortosa: San Pedro Mártir Sans, obispo y mártir (ML).

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