CRISTIANOS BAJO FUEGO: MÁS DE 388 MILLONES SUFREN PERSECUCIÓN GLOBAL Y ALZAN LA VOZ DESDE LA CLANDESTINIDAD

​GINEBRA. – En un escenario global marcado por la inestabilidad geopolítica, las principales organizaciones misioneras y de defensa de los derechos humanos han encendido las alarmas internacionales al revelar que más de 388 millones de cristianos sufren actualmente altos niveles de persecución, violencia y severa discriminación por causa de su fe. El informe de la Lista Mundial de la Persecución expone una realidad alarmante donde predicar el Evangelio se ha convertido en una actividad de alto riesgo en decenas de naciones.  

​El reporte detalla que el mapa de la hostilidad contra los creyentes sigue encabezado de forma estricta por regímenes autoritarios en Asia y extremistas en África, con Corea del Norte, Somalia y Yemen a la vanguardia. No obstante, la mayor preocupación de los ministerios globales se centra este mes en el recrudecimiento de la violencia en el norte de Mozambique y en la República Democrática del Congo, donde grupos radicales han ejecutado ataques directos contra comunidades cristianas, dejando iglesias destruidas, escuelas pastorales quemadas y cientos de civiles desplazados.

​El impacto en América Latina

La comunidad cristiana internacional también ha manifestado su profunda preocupación por el panorama en el continente americano. En países como Nicaragua, la persecución estatal contra el liderazgo eclesiástico se ha agudizado mediante restricciones legales y hostigamiento directo, mientras que en zonas de conflicto territorial en Colombia, los grupos armados al margen de la ley atacan de manera sistemática los templos por considerarlos barreras morales que impiden el reclutamiento de jóvenes y el control de las comunidades.

​Frente a esta creciente ola de acoso, líderes de concilios y ministerios globales han hecho un llamado urgente al pueblo de fe en todo el mundo para activar cadenas de oración y apoyo financiero clandestino. "La fe de la iglesia perseguida no se está rindiendo; al contrario, el testimonio de los hermanos que arriesgan sus vidas para ser bautizados en la clandestinidad está fortaleciendo y multiplicando el Evangelio en las regiones más oscuras del planeta", afirmaron portavoces eclesiásticos desde Europa.

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