Hoy celebramos la Solemnidad del Cuerpo y la Sangre de Cristo

 


El jueves siguiente a la Solemnidad de la Santísima Trinidad, la Iglesia Católica celebra la Solemnidad del Corpus Christi. En la mayoría de países, por razones pastorales, esta festividad se traslada al domingo consecutivo. Este 2026, en algunos lugares será el jueves 4 de junio, y, donde corresponda, el domingo 7 de junio. 


La Solemnidad del Cuerpo y la Sangre de Cristo, como también es conocida esta celebración, tiene su origen en un milagro acontecido en el siglo XIII. 


En este día, la Iglesia tributa a la Eucaristía -presencia real de Cristo- culto público y solemne de adoración, amor y gratitud. En sintonía con ello, la procesión del Cuerpo y Sangre de Cristo que se realiza después de la Misa principal del día es considerada la más importante de todas las procesiones del año.


Origen e historia de la celebración del Corpus Christi


A mediados del siglo XIII, Pedro de Praga, sacerdote que dudaba de la presencia real de Cristo en la Eucaristía, realizó una peregrinación a la ciudad de Roma para pedir, sobre la tumba de San Pedro, una gracia especial. A su retorno a Bolsena, mientras celebraba la Santa Misa en la Cripta de Santa Cristina, se percató de que había un rastro de sangre sobre el corporal (paño litúrgico de color blanco que se coloca sobre el altar) cuya fuente era la forma u hostia consagrada que tenía en sus manos. 


La noticia llegó rápidamente a oídos del Papa Urbano IV (Pontífice entre 1261-1264), quien se encontraba cerca de la Cripta, en Orvieto. Pronto el Pontífice mandó que el corporal sea llevado a su presencia. Una vez que lo tuvo frente a sí, lo contempló maravillado. 


El Papa entendió que se trataba de un milagro auténtico con un mensaje claro: los fieles han de fortalecer su fe y amor a la Eucaristía. Entonces, publica la bula “Transiturus de Hoc Mundo”, en la que quedó establecida la celebración del Corpus Christi para la Iglesia universal todos los jueves después del domingo de la Santísima Trinidad (60 días después del Domingo de Resurrección).


En muchos países el Corpus Christi dejó de ser festivo para convertirse en Solemnidad, como en el caso de España (1989), y en muchos países, donde se celebra el domingo más cercano tras cumplirse los 60 días del Domingo de Pascua de Resurrección.   


Cómo la obra de Santo Tomás de Aquino quedó asociada a esta Solemnidad


El Papa, además, encomendó a Santo Tomás de Aquino la preparación del oficio litúrgico propio del día y la composición de himnos para la Misa. Por su belleza y profundidad, dos de esas composiciones han quedado asociadas para siempre al Corpus Christi: Los Himnos Tantum Ergo y el Lauda Sion Salvatorem.


Posteriormente, el Papa Clemente V, durante el Concilio general de Viena (1311), confirmó la importancia de la celebración del Corpus Christi y publicó un nuevo decreto pontificio, en el que la bula de Urbano IV estuvo incorporada. Luego, el Papa Juan XXII (1316-1334) instó a la observancia de la fecha.


Evangelio del día (Jn 6, 51-58)


Jesús dijo a los judíos:

«Yo soy el pan vivo bajado del cielo.

El que coma de este pan vivirá eternamente,

y el pan que Yo daré

es mi carne para la Vida del mundo».

Los judíos discutían entre sí, diciendo: «¿Cómo este hombre

puede darnos a comer su carne?»

Jesús les respondió:

«Les aseguro

que si no comen la carne del Hijo del hombre

y no beben su sangre,

no tendrán Vida en ustedes.

El que come mi carne y bebe mi sangre

tiene Vida eterna,

y Yo lo resucitaré en el último día.

Porque mi carne es la verdadera comida

y mi sangre, la verdadera bebida.

El que come mi carne y bebe mi sangre

permanece en mí

y Yo en él.

Así como Yo,

que he sido enviado por el Padre que tiene Vida,

vivo por el Padre,

de la misma manera, el que me come

vivirá por mí.

Éste es el pan bajado del cielo;

no como el que comieron sus padres y murieron.

El que coma de este pan vivirá eternamente».


Palabra del Señor.

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