CIUDAD DEL VATICANO — El Vaticano anunció de manera oficial la excomunión de la cúpula clerical de la Sociedad de San Pío X (SSPX), así como de todos los fieles laicos que permanezcan leales a este grupo tradicionalista conservador, provocando la ruptura interna y el cisma más grave que ha enfrentado la Iglesia católica en las últimas décadas.
La drástica medida del Dicasterio para la Doctrina de la Fe responde al desafío directo de la organización, que procedió con la consagración de cuatro obispos rebeldes en Écône, Suiza, sin contar con la aprobación pontificia. El Papa de turno había solicitado personalmente a la congregación frenar las ordenaciones ilegales para salvaguardar la comunión eclesial, advertencia que fue ignorada por la directiva tradicionalista.
El decreto del Vaticano precisa que las penas de excomunión eclesiástica recaen de manera automática sobre los dos obispos consagrantes y los cuatro sacerdotes recién ordenados. Asimismo, la Santa Sede extendió una severa advertencia a la feligresía laica, señalando que todo aquel que mantenga una adhesión formal a las actividades y ritos de este movimiento incurrirá en la misma condición de cisma autoinducido.
Por su parte, el Secretario de Estado del Vaticano, el cardenal Pietro Parolin, manifestó el profundo dolor de las autoridades romanas ante lo que calificó formalmente como un "acto cismático". A pesar de la severidad del fallo canónico, que anula la validez de los sacramentos administrados por los sancionados, la administración eclesial indicó que las vías de diálogo formal permanecerán abiertas en busca de una futura reconciliación.
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